jueves, 3 de diciembre de 2009

viernes, 27 de noviembre de 2009

Descansar

Necesito recuperar fuerzas, necesito replantearme unas dudas; dudas que llevo tiempo con ellas a cuestas, a mis espaldas, luchando con ellas dia a dia , hora tras hora, necesito descansar, poder sentirme relajada, y saber por fin que he llegado a la meta, y que todos mis esfuerzos han servido para algo, para algo positivo.
Llevo un tiempo desanimada, y sin saber si dar dos pasos adelante o cuatro para atrás, imagino que es una racha, un tiempo, un giro, todo esto pasará, pasará con el tiempo, es ciclico en mi persona.
Necesito confiar, poder no estar tensa, dejar de llorar, poder llegar y darle a una persona la mano y saber que puedo confiar, y poder hablar.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Es bueno encerrarse en si mismo?

Día a día, un esfuerzo, otro, otro poquito más, un sueño, otro, y así van pasando los días, los años, las esperanzas, ¿y luego qué?, ¿hasta dónde? ¿Dónde está el límite de las cosas?; ¿del respeto?, ¿de la intimidad?

Tengo muchos recuerdos de mi niñez en Sevilla, las tardes de los viernes cuando llegaba del colegio por la tarde, de cuando soltaba el macuto del colegio y me cambiaba, me quitaba el uniforme de las monjas y me ponía “de casa”, esas tardes no había oficialmente que hacer los deberes, y eran un poco de relax, podías ver la tele más de lo habitual, y por la noche no tenias que irte a la cama pronto. Tardes-noches de “Un; dos; tres; responda otra vez”, de documentales de Rodríguez de la fuente, de conversaciones con mi padre, que lo recuerdo haciendo crucigramas a la vez que veía la televisión.

En una de esas conversaciones con él, recuerdo que se hablaba del respeto hacia los demás, y quizás una de las cosas que sí que le agradezco a él, que no siempre cuando le preguntaba yo el porqué de algo, no me respondía “porque yo lo digo y hasta ahí”, él me hacía ver que si para la otra persona era la suficientemente importante algo, para mi también lo era, aunque yo lo considerara una tontería, y que eso se debía respetar hasta el final.

Hace muchos años que no tengo esas conversaciones con el porque básicamente el falleció hace dos años, y yo me vine a buscarme la vida aquí a Barcelona, pero echo de menos esas conversaciones.

A veces pienso que la gente tiene miedo a hablar, a sentarse frente a frente a alguien a solas, sin nadie de por medio y plantear ciertas situaciones. Sé que cuesta, que da miedo, que se piensa quizás que esas conversaciones pueden dar a algo más, que no tiene por qué. Se tiende a prejuzgar, a no preguntar, a soltar a la primera adjetivos que no vienen a cuento, a decir, soy tu amig@, y a soltar la primera burrada que se pasa por la cabeza, sin investigar el porque la otra persona está haciendo lo que está haciendo.

¿Qué tiene de malo hablar? ¿Qué tiene de malo sentarse frente por frente a otra persona?, quizás si, como me dijeron hace unos días sea demasiado ingenua, o inocente, pero quiero pese a todo creer en las personas, y no estar tan cansada de ver o sentir siempre lo malo. Me cansa estar siempre poniendo barreras y meterme en una burbuja de cristal, como hacen algunas personas, y protegerme de tal forma que no hable con nadie, sobre nada, eso no es vida, eso no es sentir, eso no es disfrutar.

Es bueno crear ciertas barreras de intimidad, de no contar lo que no quieres que se sepa, de no decir, pero ¿hasta qué punto es bueno cerrarse en si mismo?